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LAS CAPITULACIONES MATRIMONIALES ( 2015-09-11 )

Viernes, 11 de septiembre, 2015

EL UNIVERSO

Hablando de patrimonios

Las capitulaciones matrimoniales

Según nuestro Código Civil, “Por el mero hecho del matrimonio celebrado conforme a las leyes ecuatorianas, se contrae sociedad de bienes entre los cónyuges”, la cual se denomina sociedad conyugal.

El haber de la sociedad conyugal lo componen los sueldos y salarios devengados durante el matrimonio, los frutos, réditos, lucro, etcétera; sea de los bienes sociales o de los propios de cada uno de los cónyuges, que se devengaren durante el matrimonio; el dinero y los muebles que cualquiera de ellos aporte a la sociedad, o que durante este adquirieren, etcétera.

Estas reglas pueden modificarse mediante las capitulaciones matrimoniales que los novios pueden celebrar antes de su matrimonio, o los esposos durante el matrimonio. Los bienes que cualquiera de ellos herede, no entran a formar parte de la sociedad conyugal, ni las cosas compradas con valores propios de cualquiera de ellos.

Como la mayoría de las personas, muchos trabajamos pensando en nuestros hijos. En la práctica profesional he visto varios casos de personas que poseen bienes que han adquirido a nombre de sus hijos, por lo que cuando estos van a contraer matrimonio, les piden que celebren capitulaciones matrimoniales con el objeto de dejar claramente establecido: a) que  los bienes que cada uno de ellos tiene a su nombre, no entrarán a formar parte de la sociedad conyugal que están por constituir; o que, b) han decidido no constituir sociedad de bienes. Estas decisiones muchas veces causan problemas  no solamente entre los novios, sino también con sus padres, pero son “gajes del oficio”.

Las capitulaciones matrimoniales se celebran ante un notario público, son de plazo indefinido y tendrán vigencia durante todo el matrimonio de los cónyuges otorgantes; salvo que ambos de mutuo acuerdo convinieren en modificarlas, cambiarlas o extinguirlas.

Aunque el matrimonio es para toda la vida, hoy en día, sobre todo los jóvenes, se divorcian con mucha facilidad; en cuyo caso es necesario liquidar la sociedad conyugal que ellos constituyeron a raíz de su matrimonio, lo cual puede causar serios inconvenientes cuando uno de los contrayentes tiene muchos más bienes que el otro.

La disolución y liquidación de la sociedad conyugal o de bienes implica hacer un inventario de los bienes y tasarlos, para luego repartirlos en partes iguales entre los cónyuges (a menos que uno de ellos tenga créditos por los bienes que aportó a esta), pero esta no necesariamente termina con el matrimonio. Conozco casos de parejas que tienen muchos  años de casados, con sociedades conyugales disueltas y liquidadas.

En la vida hay cosas que a veces son desagradables de hacer, como pedirle a un hijo que celebre capitulaciones matrimoniales antes de casarse, pero es necesario asegurar nuestro patrimonio y el de nuestros hijos. (O)

Miguel Macías Carmigniani, abogado, Guayaquil


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